Por primera vez, esta sección ha batido sus marcas. Publicamos más de 50 noticias que informan sobre los proyectos en los que trabajan nuestros alumnos, ex alumnos y profesores.¿Qué está pasando? ¿Se trata de una epidemia de éxitos repentinos?. Nada de eso. Estamos convencidos que “los nuestros” trabajan, producen y ganan premios porque tienen talento y son listos, pero, además, porque hay razones que juegan a su favor. Y que ellos saben aprovechar.
Lo que pasa en la tele
La oferta de las televisiones se parece a un interminable menú que no para de crecer. En este momento ya hay 20 señales en abierto que cubren todo el territorio español y emiten las 24 horas del día. A estas hay que sumarle la oferta de las autonómicas, de las nuevas emisoras de Televisión Digital Terrestre de alcance local y regional y de los paquetes que ofertan, entre otros,Imagenio, ONO o Digital +. Todas tienen un porcentaje representativo de producción española (propia o ajena) que engulle cientos de horas de programas, películas, documentales, videoclips, y cualquier otro formato capaz de atraer a la audiencia. Al calor de esa demanda ha nacido la “edad de oro” de las productoras. Son fábricas “a tiempo completo” que no paran de crear o repetir formatos ni de inventar novedades. Producen con diferentes niveles de exigencia y para diferentes públicos, lo que asegura una cierta flexibilidad en los estándares de calidad.
En definitiva: que la industria española del cine y la televisión está imparable. Se produce mucho y se produce de todo. Algunas, inclusive, logran exportar. Un informe reciente de FAPAE, la federación que agrupa a los productores de cine y TV, reflejaba un dato de enorme interés para los estudiante de una escuela de cine. Por primera vez, la industria se acerca al pleno empleo, dato del que pocos sectores productivos pueden presumir. Dicho de otro modo y en pocas palabras: que queda abierta la convocatoria para los técnicos de producción, editores-montadores, guionistas, operadores de cámara, actores, presentadores, realizadores y, en definitiva, para todo profesional capaz de sumarse con cierta desenvoltura y con talento a la producción audiovisual.
Lo que pasa en el cine
Arrancamos el año con una noticia tan inquietante como confusa: “El cine español ha perdido 6 millones de espectadores, en 2006”, titulaba un diario madrileño. Con el paso de los días, la noticia recuperó su verdadera dimensión. Sólo se trataba de una cifra para confirmar una tendencia ya conocida. Los espectadores van menos a las salas de cine, aunque eso no significa que vean menos películas españolas ni menos cine, en general. Lo ven en DVD, en televisión o se lo bajan de la red. Los títulos españoles se resienten más del bajón en la venta de entradas porque los espectadores saben que, meses más tarde, los tendrán en la pantalla de su casa. Los únicos perjudicados de este fenómeno, que también ocurre en otros países, son los exhibidores y, por añadidura, los cenéfilos que verán reducida la oferta.
A la sombra de esta polémica se ha ido consolidando la que será la gran novedad para la industria del cine y que apenas ha comenzado a insinuarse. Nos referimos a la inminente Ley General del Cine de la que ya hay un borrador y que, con matices y modificaciones, quedará aprobada antes de acabar esta legislatura. Entre otras novedades, obligará a incrementar el porcentaje de los ingresos publicitarios que las televisiones están obligadas a destinar a la producción de cine español.Al mismo tiempo, va a mejorar y consolidar los recursos públicos que se destinarán a la producción y, finalmente, va a aumentar la cuota de cine europeo y español que los exhibidores estarán obligados a programar en las salas. Si traducimos estas novedades a los efectos que se propone este artículo, deberemos concluir que la industria cinematográfica y sus profesionales tienen el futuro más que garantizado. ¿Habrá mejores películas, entonces?. Ninguna ley puede asegurarlo pero, en cambio, podemos.
|