Me consta que “elegir una escuela”
es una responsabilidad que
preocupa o que causa incertidumbre
en muchos interesados. Y también
me consta que escoger no es fácil.
Además, en Madrid abundan las propuestas
y eso lo complica aún más.
Desde hace 10 años estoy al frente de
una Diplomatura que es la “locomotora
actoral” de una escuela de Cine y TV.
Por esa razón nuestros objetivos y programas,
así como el método con el que
trabajamos, se orientan a la especialización.
Imagino que los 4 argumentos
con los que a continuación resumo
nuestra experiencia y nuestra propuesta
pueden ser útiles para quienes “buscan
su escuela”. Aquellos que necesiten
ampliar las consultas les
recomiendo que se acerquen a cualquiera
de nuestras Sesiones Informativas
y a conocer la escuela (la próxima
es el 2 de marzo, a las 19 hs) o me
escriban a roel@institutodelcine.info
Voy con lo prometido:
1) La especialización. Somos la única
escuela madrileña que está especializada
en la formación de actores para el
Cine y la TV. Por esa razón nuestros
Programas de Estudios, nuestros Planes
de Práctica y nuestro método de trabajo se han construido “a la medida”
de las exigencias de quienes deben
interpretar para las cámaras. No se trata
de una opción excluyente de las
orientaciones tradicionales, sino que a
la siempre difícil tarea de formar un
actor le hemos agregado una orientación
profesional. Como parte de esta
especialización nos hemos dotado de
las instalaciones profesionales (platós
de rodaje, salas de ensayo, aula de
interpretación, etc) y del equipamiento
necesario (cámaras, iluminación, maquinarias
de rodaje, etc.). Nuestros alumnos
están en constante relación con los
estudiantes de las otras especialidades
que impartimos (Dirección, Guión, Producción,
Montaje, etc.) lo cual les ayuda
a tener una visión integral de la creación
audiovisual.
2) La práctica constante. Hemos intentado
sacarle el máximo partido a las ventajas
que una escuela de cine ofrece
para la formación de un actor. Además
de las prácticas específicas de la Diplomatura
de Interpretación, nuestros alumnos
están siempre invitados a participar
de las prácticas de sus compañeros de
Dirección, de Guión o de Fotografía, que
son continuadas y tienen supervisión
académica. Es una circunstancia verdaderamente
excepcional para quien quiera
curtirse en cientos de rodajes. Sólo en
2006 nuestros alumnos rodaron y editaron
más de 480 secuencias, lo que ha
supuesto más de 200 horas material
audiovisual. En todas esas práctica, que
incluyeron los 45 cortometrajes producidos
como prácticas finales, intervinieron
nuestros estudiantes de Interpretación.
Se trata de una experiencia intensiva que
tiene un fuerte control académico para
corregir, orientar, hacer progresar y sacar
lo mejor de cada alumno.
3) Un trabajo riguroso y equilibrado. La
carrera de un actor es de carácter individual
y, sin embargo, su oficio es
colectivo. Por tanto es importante
lograr equilibrar esa formación, es
decir, tenemos que exigirle al individuo
y coordinar a un grupo. El futuro actor
debe de conocerse a sí mismo para
controlar sus mecanismos expresivos y
así crear su personaje, pero también
debe saber cual es la responsabilidad
que le cabe en un marco de trabajo
complejo y plural. Nuestro Programa de
Estudios cubre esos dos flancos, procurando
exigir de nuestro actores el
mayor nivel para cumplir con el volumen
de prácticas que realizamos. Es así
como pretendemos acercar a nuestros
estudiantes a conseguir el objetivo que
se han propuesto: SER ACTORES Y
ACTRICES.
4) La incorporación a la industria. En losúltimos meses, un buen número de los
alumnos o titulados de nuestra Diplomatura
de Interpretación han logrado incorporarse
a proyectos importantes. De
manera estable o episódica los hay que
trabajan o han trabajado para Hospital
Central, Amar en tiempos revueltos,
Géminis, UVE, Mesa para cinco o en
MIR. También están los que han aprovechado
el actual tirón de la publicidad,
mientras que otros decidieron probar
suerte en proyectos cinematográficos
que están siendo reconocidos en festivales
. Creemos que
nuestros chicos se lo merecen porque
tienen talento y se han esforzado. Pero
también estamos convencidos que desde
la escuela hemos trabajado mucho
para ello. Por una parte, hemos logrado
borrar las diferencias entre nuestras
prácticas y las exigencias que luego reciben
en un rodaje profesional. Llegan a
sumarse a la profesión con la experiencia
de haber vivido muchas horas frente
a las cámaras. Conocen las normas, las
convenciones y los trucos de su trabajo
y, fundamentalmente, toda su formación
ha sido orientada y supervisada para
hacer de ellos actores o actrices verdaderos
y eficaces. Por otra, todos nuestros
profesores son profesionales en
activo y esa condición se convierte
muchas veces en un puente seguro
hacia la industria.
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