Mi tarea como Coordinador del Curso Práctico de
Cinematografía me pone en contacto, cada año,
con un buen número de alumnos que quieren,
sueñan o se proponen hacer cine. Me toca a mí organizar
y supervisar su formación para que, a continuación,
puedan elegir aquella especialidad del cine a la que van
a dedicarse. He podido comprobar que muchos llegan
con una fuerte vocación, pero la idea de convertirse en
un profesional del audiovisual les resulta remota y utópica.
Esa idea se exagera cuando tomamos contacto
con algunos padres que, en general, preferirían verles
matriculados en una facultad de Derecho o de Veterinarias.
Se equivocan. Pocos reparan que la industria
audiovisual es, ahora mismo, una actividad puntera,
consolidada y con inmejorable futuro. Tiene un escenario
laboral y profesional mucho más abierto que el de
innumerables profesiones tradicionales.
Voy con ello:
1)La industria del cine tiene una actividad continuada
que recibe apoyo estatal y que registra muy bajosíndices de paro. La producción de películas españolas
no ha dejado de crecer. Cada año se ruedan más de 120
largometrajes, en torno a los que se articula el trabajo
de miles de técnicos y creadores. Se trata, además, de
una actividad que cuenta con permanentes subvenciones
del estado y que, en lo próximos meses, esa tendencia
se va a consolidar con la aprobación de la nueva
Ley del Cine, cuyo borrador se debate en estos momentos.
Esa es la “locomotora” de la industria audiovisual, pero
ocurre que esos mismo técnicos, creadores y productores
son quienes trabajan y desarrollan el resto de producciones
españolas, es decir, programas y series de TV,
spots de publicidad, videoclips, documentales, etc. Esta
dedicación múltiple ha logrado una actividad constante,
cercana al “pleno empleo”.
2)La multiplicación de señales españolas de televisión
ha consolidado las perspectivas del sector.
Hay ya 20 emisoras con cobertura nacional que emiten
en abierto. A estas hay que sumarle la programación
de las autonómicas, la de los canales regionales y
locales de Televisión Digital Terrestre y la que ofrecen
los canales reunidos en Imagenio, ONO o Digital +.
Este nuevo panorama de señales ha obligado a un
aumento muy importante del volumen de programación
que ya ha comenzado a producirse. En conjunto
esta es una buena noticia para el cine y, en general,
para los profesionales de la industria puesto que los
canales digitales serán nuevas ventanas para mostrar
y rentabilizar las películas, pero también serán nuevas
fuentes de trabajo para los profesionales del medio.
3)l cine es una profesión creativa e independiente,
que goza de reconocimiento social. Todas las
profesiones vinculadas al cine tienen, entre otras ventajas,
una fuerte autonomía creativa. Para cualquier
profesional de esta actividad, el trabajo es una dedicación
estimulante y motivadora. Le ocurre a los actores,
a los montadores, a los guionistas, a los técnicos
de producción y, en general, a todos los perfiles profesionales
que se articulan en torno a la actividad
audiovisual. Todos son concientes del privilegio de
saberse integrados en uno de los sectores más dinámicos
y activos de la industria cultural. Además, ser un“profesional del cine y la TV” otorga un sólido reconocimiento
social, muy superior al de otras profesiones.
4)Los estudios de cine capacitan para diferentes
salidas profesionales. La industria audiovisual
ofrece a los profesionales del cine un abanico amplio
de posibilidades de trabajo, al margen de las películas.
Desde los spots de publicidad a los videoclips,
pasando por los programas y series de TV o los videos
promocionales. Todos los formatos necesitan de guionistas,
técnicos de producción, montadores de imagen,
editores de sonido, actores, realizadores, directores de
fotografía, etc. Los diplomados en cualquiera de las
especialidades de cine disponen de la formación suficiente
para adaptar su trabajo a la variedad de ofertas
que surgen de la industria. Además, son esas posibilidades
de participar en proyectos diferentes las que
añaden un mayor interés a esta profesión.
No obstante, si aún quedan dudas sobre el auge de la
producción audiovisual y las buenas perspectivas para
los profesionales, recomendamos leer un artículo que
aparece en la página 7 de este mismo periódico.
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