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Montaje: la tercera escritura del guión
Rosa Rodríguez

Desde que se inició la competencia de precios entre las empresas de software y hardware para montaje, se han abaratado los costes de los equipos. Los más sencillos se han vuelto asequibles a quien desee tenerlos en su ordenador. Frente este hecho los estudiantes de Montaje se preguntan ¿Para qué voy a estudiar esta profesión si ahora cualquiera puede
montar en su ordenador? Por otra parte, los estudiantes de Dirección se plantean ¿Por qué
necesito un montador si ahora yo solo puedo editar mi película?


Para dar una respuesta coherente con la naturaleza artística y técnica de nuestra profesión, tendría que hacer una mirada a aquellos años –no muy lejanos- en los que, quien quería dedicarse al montaje, se pasaba horas mirando y analizando películas de todos los géneros, escuelas y países, buscando, al mismo tiempo, la oportunidad de entrar como segundo ayudante de montaje en una película que estaba siendo editada en una Moviola. Tocar con las manos el celuloide y ponerlo entre los labios para saber en que lado se encontraba la emulsión, era sólo una acción más que evidenciaba la relación física del montador con el cine. La película se marcaba con lápiz de cera blanco y en esa línea podía, a veces, estar el antes y el después de nuestros personajes; el paso de la vida a la muerte, el momento fundamental de una historia. Marcando el celuloide con una línea, vinculábamos el trabajo intelectual de la dramaturgia y la pesada y engorrosa maquinaria alrededor de una Sala de Montaje, para que, a través del uso original de las herramientas del lenguaje audiovisual, el autor pueda finalmente crear sentido.



Matices a la euforia digital

Las nuevas tecnologías de montaje no-lineal han acabado, por ejemplo, con el segundo ayudante que buscaba un descarte perdido. Para eso está ahora el match frame. No hace falta pensar y valorar concienzudamente la necesidad de un corte porque, si te equivocas o cambias de opinión, puedes darle al undo y vuelves a la situación anterior. El uso de los sistemas de edición no-lineal nos ha facilitado mucho el trabajo de Montaje, pero lamentablemente, no existe ninguna tecla que pueda resolver dilemas estéticos o de dramaturgia.

Ni problemas de producción que nacen en una inadecuada planificación del proceso de Montaje. El
trabajo en Moviola nos daba tiempo para valorar todas estas cuestiones porque los productores entendían que el proceso era largo y engorroso. Las actuales formas de entender la etapa de montaje nos obligan a tener respuestas inmediatas y a cruzar en un solo momento variables de toda índole antes de decidir un corte, ya que todo debe ser rápido.

En síntesis, las tecnologías informáticas de edición nolineal nos han facilitado y aligerado el acceso al proceso físico de Montaje, pero los problemas de fondo en la construcción de una historia con personajes atractivos, ritmo adecuado y uso original del lenguaje audiovisual, sigue siendo producto de largas horas de visionado de películas, lecturas y crecimiento artístico.



El nuevo perfil profesional

Nuestros estudiantes se ejercitan continuamente en el manejo de equipos para adquirir la pericia y experiencia necesarias que les permita abordar todo tipo de proyectos audiovisuales. Saben que sólo se es Montador si se edita, así como sólo es Director el que dirige. La práctica es importantísima, pero también lo es la formación que permite decidir cuando hay que eliminar una escena redundante o cómo se debe construir la atmósfera sonora que enriquezca una obra audiovisual.

Es por eso que llamamos operador –y nó montador- al profesional que maneja con pericia los comandos del equipo de montaje. Para nosotros, el montador es quien toma las decisiones artísticas y técnicas que benefician la narración audiovisual. Un montador debe tener conocimientos de dramaturgia, de composición, de música, de estética. Debe tener un sentido privilegiado del ritmo y ejercitarlo. Tiene que conocer las formas de expresión de diferentes escuelas, directores y maneras de entender el cine y saber cuando un estilo es novedoso o es algo que ya se hizo con anterioridad.

Tendría que conocer las suficientes herramientas de sonido que le permitan añadir creatividad a la banda sonora y conocer las repercusiones que las decisiones técnicas puedan generar en las necesidades de producción.

El montaje es la médula vertebral de lo artístico y lo técnico; es la etapa en la que se desarrolla la
tercera escritura del guión.



Nuevas opciones laborales

En este contexto, consideramos que un montador con dichas características, bien podría crear su propia empresa de servicios, aprovechando el abaratamiento de los costos de los equipos de edición no-lineal y considerando que, con cualquiera de éstos, se puede conseguir al final del proceso de montaje, un decoroso off-line, o copia de trabajo. Por otra parte, las nuevas
emisiones de Televisión Digital Terrestre han propiciado en todo el territorio español, la multiplicación de señales que requieren de mayor cantidad de programación.

Se ha abierto un escenario de mayor competencia entre empresas de producción audiovisual y en estas nuevas candiciones se necesitan montadores con el suficiente criterio como para tomar decisiones que vayan más allá de la técnica. La demanda de este tipo de profesionales será constante en el tiempo.

En síntesis, si la primera escritura de guión se realiza sobre papel y la segunda escritura de guión en el rodaje, la tercera escritura se realiza en la etapa de montaje y eso sólo es posible con montadores con pericia técnica y formación artística. Para estos últimos siempre habrá espacio en el mercado laboral.





ROSA RODRÍGUEZ es Directora de nuestra Diplomatura de
Montaje para Cine y TV.



 

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